miércoles, 20 de marzo de 2013


Autor: Carlos Graciano Gómez Sánchez.
Anhelos: sueños  de justicia y realidad.


La vida transcurre de manera sistemática,;despiertas, te duchas, desayunas, vas al colegio o trabajas, comes, vuelves a casa, duermes, despiertas y el ciclo inicia de nuevo.
Pero en algún punto de ese interminable ciclo, resulta inevitable cuestionarse sobre ciertos aspectos existenciales que nos acompañan día con día, algunos de ellos, en los cuales deseo enfocarme son: la justicia y la igualdad.
John Rawls, en su libro “La teoría de la justicia” utiliza la teoría utilitarista para explicar la justicia y lo hace empleando el utilitarismo en su forma mas natural, en la cual las instituciones buscan maximizar el beneficio o la felicidad de cada uno de los individuos que componen una sociedad.
Explicando que si bien cada individuo tiene un sistema de deseos mediante el cual llegan a satisfacer su felicidad, se puede crear un sistema de deseos general, dirigido por un ente que tiene la experiencia de todos los individuos en conjunto y por ello puede tomar las mejores decisiones para ellos; este ente es el individuo imparcial, que puede ser interpretado como: el Estado.
Pero explica que para poder definir  la justicia, se debe partir de una base equitativa, es decir, aunque por el hecho de nacer en distintas clases sociales se deja de ser iguales, si se puede aspirar a tener las mismas oportunidades y esas oportunidades deben ser garantizadas por el Estado.
Rawls explica que para arrancar de una plataforma con igualdad de oportunidades, será necesario determinar las reglas con las que se consideran iguales esas oportunidades y esto se lograra analizando las distintas definiciones que se tienen de justicia, eliminando cualquier tipo de prejuicio.
Todo eso parece ser muy convincente, pero ¿Cómo se igualan las oportunidades? ¿Cómo se establecen las reglas equitativamente?¿Cómo se dará el mismo trato a cada individuo? y más importante ¿Cómo se le garantizara ese trato? además, ¿Por qué se les dará ese trato? Como es común, pueden surgir estas y muchas preguntas más.
Rawls nos habla de un deber ser , de algo etéreo, algo que el cree podría llegar a ser posible, pero seamos sinceros, en la praxis es muy complicado lograr otorgar las mismas oportunidades a todos los individuos que conforman una sociedad.
Seria fácil pensar que en la vida cotidiana se favorece al que tiene más, anteponiendo sus intereses a los de aquellos que tienen menos,  lo que sucede es que hay quienes cuentan con más recursos que otros y de un modo u otro tienen que utilizarlos, de esa manera es que obtienen mayores beneficios.
De modo tal que no podemos pretender que existan oportunidades iguales para todos cuando las condiciones culturales, sociales, económicas, etc. no se prestan para ello, claro, habrá sus excepciones, pero en la praxis todo depende de los recursos con que se disponen para poder salir adelante.
Ya lo decía Aristóteles al hablar de ser “igual entre los iguales” (Aristóteles, La política, editorial Porrúa) y esto lo retomo porque a mi parecer se puede llegar a una equidad únicamente dentro de grupos o clases,  dado que solo entre individuos pertenecientes a una misma categoría se podrá aspirar a tener las mismas oportunidades, dado que se contara con los mismos recursos, no así al mezclar grupos o clases porque la competencia seria desigual y por ello desleal.
Rawls también explica que cada clase social tiene un tope en sus aspiraciones, es decir, dependiendo en donde se inicia, a mayores recursos mayores aspiraciones; a menores recursos, menores aspiraciones. 
En esas condiciones, quien tiene más, adquiere mayor responsabilidad, puesto que de el depende sacar adelante no solo sus objetivos sino con ellos impulsar a los que están abajo suyo.
Por ello todo lo que tenemos u obtenemos debe ser apreciado como lo que es, mero instrumento para poder  servir de apoyo a todo aquel desafortunado que no contó con lo que nosotros hemos contado. Solo así podríamos equilibrar las oportunidades, es decir, dejar de lado el egoísmo, tender la mano al vecino .
Para concluir debo hacer uso de una frase de la cual desconozco el autor, pero sabiendo que la necesidad no tiene ley y siendo este un caso necesario tomo el riesgo y escribo “ seremos trigo en el molino de la historia, para otros será el pan.”
“La verdad nos hará libres.”

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